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Taiwán se convierte en el primer país asiático en legalizar el matrimonio homosexual

El Parlamento de Taiwán aprobó el pasado mes, coincidiendo con el Día Internacional contra la Homofobia, la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, con lo que el país se convierte en el primero del continente asiático en reconocer esa forma de unión de parejas homosexuales.

El Parlamento de Taiwán ha llevado a cabo la regularización de esta norma después de que, en 2017, la Corte Constitucional considerase que la prohibición de este tipo de unión era anticonstitucional. Por ello, se han debatido tres propuestas, dos que se referían en general a parejas del mismo sexo, y una tercera que especificaba en el matrimonio gay.

Más de 35.000 personas marcharon por calles de Taipéi hacia el Parlamento para pedir a los legisladores que no discriminasen a las personas del mismo sexo que quisieran casarse y que votasen a favor de la unión civil igualitaria. «Esperamos que esta sea la última vez que tengamos que venir aquí», dijo la coordinadora jefa de la coalición taiwanesa para la igualdad del matrimonio, Jennifer Lu.

La presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, se pronunció también a favor de la ley y pidió a los legisladores que «muestren al mundo que el amor gana». «Tenemos una oportunidad de hacer historia y mostrarle al mundo que los valores progresistas pueden arraigar en las sociedades de Asia Oriental», señaló Tsai. Por el contrario, el presidente de la ‘coalición de la felicidad para nuestra siguiente generación’ que aboga por el matrimonio tradicional, considera que se está «pisoteando la voluntad del pueblo».

¿Pero cómo está la situación en otros países asiáticos?

Vietnam despenalizó las celebraciones de matrimonios gay en 2015, pero no logró otorgar el reconocimiento legal completo a las uniones entre personas del mismo sexo.

Si bien el matrimonio entre personas del mismo sexo todavía es ilegal en China, la homosexualidad se despenalizó en 1997 y se eliminó oficialmente de su lista de enfermedades mentales en el año 2000.

Sin embargo, el enfoque difiere en otros países asiáticos. En abril, Brunéi anunció nuevas y estrictas leyes islámicas haciendo del sexo anal y el adulterio delitos castigables con lapidación, pero asegura que no impondrá la pena de muerte para el sexo homosexual.