Polonia ha sido, desde hace mucho, el bastión de la moral ultra conservadora y cristiana de Europa. La más damnificada es la comunidad LGBTI+, que se ha convertido en el objetivo número uno de las altas esferas del poder.

De todos los países de Europa, Polonia es, posiblemente, el menos recomendado para la comunidad LGBTI+. Gran parte del movimiento político en el poder no solo la ven como un estorbo, sino que se convirtió en un objetivo a atacar para lograr resultados electorales. La gravedad del asunto va más allá. Por poner solo un ejemplo de actos represivos, hace una semana el Tribunal Regional de Varsovia ordenó al semanario Gazeta Polska, un importante medio nacional, la retirada provisional de unos adhesivos homófobos con una cruz negra sobre un arcoíris.

Las pegatinas del odio

El semanario derechista Gazeta Polska, ha obsequiado a sus lectores con un adhesivo con un mensaje abiertamente LGTBIfobo: una bandera arcoíris tachada con una X negra acompañada del lema «Strefa wolna od LGBT» («Zona libre de LGTB»). Un símbolo que persigue atemorizar a las personas LGTBI+ allí donde se coloque e impedir que estas se sientan libres y seguras, demonizándolas y convirtiéndolas, en el imaginario colectivo, en un perjuicio para la integridad moral del país.

De entre todas las reacciones a las famosas pegatinas, una de las que más repercusión ha tenido es la de la embajadora de Estados Unidos en Polonia, Georgette Mosbacher. A través de Twitter, la diplomática publicó un mensaje en el que se mostraba «decepcionada y preocupada» por la difusión de pegatinas que promueven «el odio y la intolerancia». «Respetamos la libertad de expresión, pero debemos estar unidos del lado de valores como la diversidad y la tolerancia», añadía Mosbacher.

El director de la Gazeta Polska, Tomasz Sakievicz, respondió a la embajadora que las pegatinas eran la respuesta de su periódico a los que querían «imponer sus puntos de vista a la fuerza», en referencia al colectivo LGTBI+ y recordó el apoyo histórico que Polonia ha brindado a los Estados Unidos.

Polonia suspende en aceptación LGTBI+

El portal Rainbow Europe, que mide el grado de aceptación de los países a la comunidad LGTBI+ según diferentes variables, asegura en su listado que Polonia, de todos los países de la Unión Europea, es el que peor está justo antes de Letonia. En cuanto a discriminación, ocupa el puesto 25, por encima solo de Letonia e Italia, donde Matteo Salvini, ministro del Interior, libra una batalla ideológica que raya con la homofobia y el racismo. En estos tres países, además, los datos sobre discurso de odio son aterradores. Según Rainbow Europe en ninguno se respetan los derechos humanos ni hay políticas públicas para evitarlo.

La Constitución polaca define el matrimonio como la “unión entre un hombre y una mujer”. De acuerdo con varias ONG, tres de cada cuatro personas homosexuales han sido agredidas en algún momento en Polonia, por cuenta de sus preferencias sexuales. El 90 % de estas agresiones nunca se denuncia porque el Gobierno no las incluye en la lista de “crímenes de odio”. Periódicos europeos incluso recuerdan que en 2016, un reconocido periodista incitó a “disparar a los LGTBI (…) porque no son gente de buena voluntad ni defienden los derechos de nadie y su movimiento es una mutación entre los bolcheviques y los nazis”.

Sorpresa causó hace unos años la declaración de Lech Walesa, el famoso Nobel de Paz polaco, quien dijo: “Los gais no pueden ir por ahí seduciendo a mis nietos”, para luego agregar que “no se debería tampoco oprimirlos porque después de todo Dios los creó”. Unas palabras que tuvieron fuerte eco dentro de su país.

El boicot de los ultranacionalistas

El pasado 21 de julio, la policía polaca detuvo a 25 personas acusadas de sabotear el primer desfile LGTBI+ que organizaba la ciudad de Bialystok, al este del país. La policía tuvo que intervenir y proteger a los congregados cuando cientos de manifestantes de ultraderecha, procedentes de todo el país, irrumpieron entre los asistentes quemando banderas multicolor al grito de «¡No a la sodomía en Bialystok!». Habían sido convocados por más de 40 grupos y su objetivo era impedir que la comitiva inicial, en la que también había niños, siguiera su curso. Al final acabaron enfrentándose a la policía con piedras y botellas.

Nos llegan unas muy buenas noticias desde Brasil, ya que La mayoría del Tribunal Federal Supremo de Brasil ha decidido criminalizar la homofobia y la transfobia, equiparando las penas por ofensas a homosexuales con las previstas en la ley contra el racismo.

De acuerdo con activistas de la comunidad LGBT brasileña, la criminalización de la homofobia y transfobia les otorgará una protección real antes los constantes ataques que ha recibido la comunidad. El tema llegó a la Corte por medio de dos acciones promovidas por la Asociación Brasileña de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Travestis y Transgéneros (ABGLT).

De acuerdo con la organización, Grupo Gay da Bahía, al menos 141 personas pertenecientes a la comunidad LGBT han sido asesinadas en Brasil en lo que va del año.

El debate se ha posicionado como un capítulo más de la “guerra cultural” actual entre progresistas y bolsonaristas. Donde el Poder Legislativo, fortalecido por la llegada del ultraderechista Jair Bolsonaro, se enfrenta contra el Poder Judicial y su intento por proteger a las minorías sociales y políticas.

Penas de cárcel elevadas

De acuerdo con el texto aprobado en la CCJ, estarán sujetos a sanción de hasta cinco años de prisión aquellos que; como consecuencia de un prejuicio con identidad de género y/o orientación sexual impida o restrinja la manifestación razonable de afectividad de cualquier persona en un lugar público o privado abierto al público. En este sentido, se equiparará la homofobia a los crímenes por prejuicio de raza, color, etnia, religión y procedencia nacional.

También se estableció una pena de uno a tres años para quién impida el acceso o rechace brindar atención en restaurantes, bares, confiterías o locales similares abiertos al público.